
Tratamiento de encías retraídas y sus opciones
- Dr. Matías Gaete Momberg

- 5 ago
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Cuando una encía baja, el diente parece más largo y la sonrisa puede cambiar de forma sutil pero evidente. Sin embargo, el tratamiento de encías retraídas no consiste solo en cubrir una raíz expuesta: requiere identificar por qué ocurrió el problema, evaluar el soporte periodontal y elegir una solución que preserve salud, función y estética.
La retracción gingival puede afectar un solo diente o varios sectores. A veces causa sensibilidad al frío, al cepillado o a los alimentos dulces. En otros casos no hay dolor, pero sí una preocupación estética o una acumulación mayor de placa cerca de la raíz. Esperar a que aparezca una molestia intensa no es una buena estrategia, porque la encía no suele recuperar su posición por sí sola.
¿Por qué se retraen las encías?
La encía puede retraerse por distintas razones, y no todas se corrigen de la misma manera. Una higiene demasiado agresiva, por ejemplo, puede desgastar progresivamente el margen gingival, especialmente cuando se usa un cepillo duro o se aplica demasiada presión. Pero esa misma recesión también puede estar relacionada con inflamación periodontal, acumulación de placa y cálculo, dientes mal posicionados, frenillos de inserción alta, bruxismo o un hueso naturalmente más delgado en esa zona.
En pacientes con antecedentes de ortodoncia, es necesario revisar la posición de las raíces respecto del hueso. Cuando un diente queda muy hacia vestibular, es decir, hacia el lado del labio o la mejilla, la cobertura ósea puede ser limitada y la encía más vulnerable. También pueden influir restauraciones antiguas mal adaptadas, coronas con márgenes invasivos o lesiones cervicales causadas por desgaste.
Por eso, ver una raíz expuesta no permite indicar una cirugía de inmediato. Primero hay que establecer si existe enfermedad periodontal activa, si la higiene está controlada, cuál es el espesor de la encía y cuánto soporte óseo rodea al diente. La precisión diagnóstica cambia el pronóstico.
Tratamiento de encías retraídas según cada caso
El objetivo principal es detener la causa de la retracción y conservar los tejidos. Cubrir la raíz puede ser parte del plan, pero no siempre es el primer paso ni la única alternativa. Un tratamiento bien indicado considera tanto la estabilidad biológica como la armonía de la sonrisa.
Control de inflamación y técnica de higiene
Si hay sangrado, placa bacteriana o signos de enfermedad periodontal, el tratamiento comienza por controlar la inflamación. Esto puede incluir una limpieza profesional, descontaminación de las superficies radiculares y educación personalizada sobre cepillado e higiene interdental.
La técnica importa tanto como la frecuencia. Un cepillo suave y movimientos controlados suelen ser preferibles a frotar con fuerza. En algunos pacientes, basta con corregir este hábito y mantener controles periódicos para evitar que la recesión avance. Esto no significa que la encía vaya a subir de manera espontánea, pero sí puede estabilizarse y reducirse la sensibilidad.
Cuando la raíz expuesta presenta desgaste o una cavidad cervical, puede ser necesario restaurarla con materiales adhesivos. Esta opción protege la dentina, mejora la sensibilidad y puede devolver una transición más natural entre diente y encía. Su indicación debe ser cuidadosa: una restauración demasiado voluminosa puede dificultar la higiene o interferir con una eventual cirugía periodontal posterior.
Cirugía plástica periodontal para cubrir raíces
En recesiones seleccionadas, la cirugía plástica periodontal permite mejorar el espesor de la encía y, en muchos casos, cubrir parcial o totalmente la raíz expuesta. Las técnicas varían según el defecto, la ubicación del diente, la cantidad de encía disponible y el nivel de hueso existente.
Una alternativa frecuente es el injerto de tejido conectivo, que utiliza tejido del propio paciente para aumentar el grosor gingival y favorecer una cobertura más estable. También existen técnicas de desplazamiento de encía y biomateriales que pueden ser apropiados en situaciones específicas. No hay un procedimiento único que sirva para todos.
El resultado esperado debe conversarse con honestidad. En dientes anteriores, donde la estética tiene mayor peso, puede buscarse la máxima cobertura posible. En dientes posteriores, el foco puede estar en reducir sensibilidad, reforzar la encía y facilitar la higiene. La anatomía inicial define los límites: si existe pérdida importante de hueso o de tejido entre los dientes, no siempre es realista prometer una cobertura completa.
Cuando la retracción se relaciona con rehabilitación oral
Las encías retraídas también deben evaluarse antes de planificar carillas, coronas, puentes o implantes. Una restauración estética no debería utilizarse para ocultar un problema periodontal sin tratar. Si el margen gingival está inflamado, es irregular o tiene poco espesor, el resultado puede verse artificial y perder estabilidad con el tiempo.
En rehabilitación oral, el orden de los tratamientos es relevante. En algunos casos se realiza primero la terapia periodontal o un injerto de encía, y luego se planifican restauraciones definitivas. En otros, una restauración adhesiva conservadora puede resolver sensibilidad y forma dental mientras se controla la salud de los tejidos.
Los implantes dentales merecen una consideración especial. Un implante no es inmune a la inflamación de los tejidos que lo rodean. Si hay recesión o un biotipo gingival fino, se debe estudiar cuidadosamente el volumen de hueso y encía antes de instalarlo, especialmente en sectores visibles. La planificación quirúrgica y protésica debe trabajar como una sola decisión clínica, no como etapas desconectadas.
Señales que conviene evaluar a tiempo
Una retracción puede avanzar lentamente, por lo que suele normalizarse. Conviene solicitar una evaluación si notas que un diente se ve más largo, aparece sensibilidad localizada, sangrado al cepillarte, cambios en el contorno de la encía o dificultad para limpiar cerca de una raíz. También es recomendable revisar el estado de la encía si aprietas los dientes, terminaste un tratamiento de ortodoncia o tienes coronas y restauraciones antiguas.
La evaluación clínica permite medir la retracción, revisar el sondaje periodontal, analizar la mordida y definir si se requieren radiografías o registros fotográficos. Este estudio no busca sobrediagnosticar. Busca distinguir entre una situación estable que puede manejarse de manera conservadora y un problema que necesita intervención para evitar mayor pérdida de tejido.
Qué esperar después de un injerto de encía
La recuperación depende de la técnica utilizada y de la zona tratada. Los primeros días requieren cuidados: alimentación más blanda, higiene indicada para el área intervenida y evitar tracción o cepillado directo sobre el injerto hasta recibir autorización clínica. La inflamación inicial es esperable, pero debe controlarse con las indicaciones entregadas en consulta.
El éxito no depende solo de la cirugía. Mantener una técnica de higiene correcta, asistir a controles y tratar factores como bruxismo o inflamación periodontal ayuda a proteger el resultado. En algunos pacientes puede indicarse una férula de descarga si existe apretamiento nocturno, aunque esta medida no reemplaza el tratamiento de la causa periodontal o mecánica de fondo.
La encía es parte de la estructura que sostiene y enmarca cada diente. Tratarla con criterio permite cuidar mucho más que la apariencia de una sonrisa. Si has notado cambios en el contorno gingival, agenda tu evaluación y conversemos tu caso con la precisión y dedicación que requiere.




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